sábado, 11 de enero de 2014

la luz se apaga



Todo llegó tan inesperadamente ese 8 de mayo de 2012. Me acuerdo perfectamente de estar en la cama y recibir a las doce de la madrugada una llamada de mi abuelo llorando diciéndome que mi padre había fallecido hace tan sólo unos minutos. Mi reacción fue la de cualquier persona, primero no me creía nada de lo que estaba sucediendo, llegué a casa de mis abuelos llorando sin poder casi ni respirar. Lo único que pensaba es que todo fuese un mal sueño, hacia tan sólo tres horas que había hablado con él. Mi padre lo era y lo es todo para mí. Ese día sentí como mi mundo se desmoronaba, como mis ganas de vivir se agotaban, como veía que ya no me quedaba nada.

No me podía creer que me hubiese dejado tan pronto. Al día de hoy casi un año después de lo ocurrido sigue doliendo igual y sé que por mucho tiempo que pase esa herida siempre estará en carne viva. Mi padre murió una semana antes de mi cumpleaños, me acuerdo que sus últimas palabras fueron que llegaría a tiempo de Madrid para celebrarlo, nunca llegó. Ahora con casi diecisiete años me encuentro sola sin él, lo echo tantísimo de menos. Él no era un padre normal, yo era la que le regañaba a él cuando hacía algo mal, era un padre súper divertido, él me entendía, me cuidaba, me quería al igual que yo a él. Eramos y somos especiales y únicos.

A pesar de sus defectos él daba la vida por sus dos hijas. Cuando todo esto ocurrió me sentí defraudada con Dios hasta incluso perdí mi fe, no podía entender como me hacía esto, como se llevaba a una persona de tan sólo cuarenta años con una vida por delante y dos hermosas niñas a las que cuidar. Luego me di cuenta que todos tenemos un fin y que si Dios o lo que haya arriba ha decidido llevárselo, es porque se quiere rodear de los más grandes. Sé que mi padre me cuida, que está conmigo en todo momento. Sé que está orgulloso de mí.

Pero no me puedo quitar de la cabeza el no poder volver a oír su voz, de no escuchar sus "felicidades princesa", de no poder verle, abrazarle... Asco de vida, un día nos volveremos a juntar todos allá arriba con él y ese será el da más feliz de mi vida. Yo siempre digo que él se fue a buscar una estrella que le pedí para jugar. Él ha emprendido un viaje muy largo que un día nosotros seguiremos. Tenía un don de gente, era conocido por muchos querido por todos. Nunca nadie olvidaremos sus sonrisas, nunca lo olvidaremos a él. Con todo esto quiero apoyar a todas las personas que haya perdido a alguien especial, que hay que seguir con nuestras vidas para que ellos se sientan orgullosos.

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